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23 octubre

La cabeza

Tengo una cabeza en la nevera. Tiene orejas de soplillo, aunque no me extraña... ojos saltones, nariz respingona y rojiza y la boca abierta, aunque me queda la duda si es siempre, o sólo cuando abro la puerta. Supongo que nunca lo sabré.

Suelo tener conversaciones muy interesantes con la cabeza fría. No duran mucho, quizá por eso lo sean. Eso sí, no solemos hablar del tiempo, total... aunque ella la verdad que no puede quejarse mucho, porque quitando pequeños intervalos que duran sólo unos segundos, vive en un clima de temperatura constante... así, sin cambios bruscos ni pa un lao ni pal otro. Una vez estaba yo despistada bailoteando la puerta, pensando en una tortilla para la cena y alguna memez más, cuando le oí algo como "no me toques los huevos"... y no sé cómo, hablamos casi tres minutos sobre el sentido de la vida. Es curioso lo que dan de si los huevos cuando los manejas bien. Claro que otro dia, después de ver un capítulo de cuarto milenio, que quería yo tener una miniconver sobre ovnis y esas cosas, y como lo iba radiando por el pasillo, según abrí la nevera me soltó: " ¡No me james la cabeza!". Qué tierna, ¿no es pa comérsela? en sentido figurado, claro...

En otra ocasión, despues de despedir con muy poca ropa a un amigo... ¿cómo se llamaba...? bah, es igual... pues fui a coger una cervecita fresquita para acompañar al cigarrito de despues del otro cigarrito de despues... huy qué mala leche teníaaaaaaaa... y no es metáfora, eh... que durante los quince minutos que duró mi particular nueve semanas y media, pues no veas los malabares que tuve que hacer para que no descubriera mi adorada testa y claro... la semi a tomar por saco... "Si, tu ríete, ríete", me dijo, " no sé cómo lo haces, pero siempre que tienes visitas, yo termino mojá". Le limpié la carita entre lagrimones y luego tuvimos sesión beauty, hablando ya sabes... cosas de chicas... vamos, hablando de hombres. La dejé de rewapa... le colgué un par de aros de cebolla en los sopli, digo... en las orejas, le pasé con un fresón los labios y con medio sobre tinta de calamar que había le pinté los párpados. Ays, cómo molan estas fiestas de pijama... "Venga, bonita... que mañana tu tendrás un invitado. En realidad serán dos, que sé que te va el morbo...". - "Mira que tus sorpresas... ¡te temo!" - "Jajajaja... anda, a apagar la luz, que hay que dormir."

Al día siguiente, cuando fui a verla con las manos en la espalda, comenzó a silbar mirando la mantequilla. "Aqui empieza tu fiestukiiiiiiii..." y adelantando los brazos, empecé a jugar con dos manitas de cerdo que le traje del super. "Hotia, esto parece el juego ese de "póngale las antenas al marcianito", que las pongas donde las pongas, siempre queda raro" - "Te he oídoooooooooo"  - "Ooops... ¿¿lo dije en alto?? Anda, bobona... que te he traído hasta música de fondo, pa que os ambienteis..." . Y dejando un par de mariscos dando pinzazos en la cubeta de abajo, que asi de paso me cortaban la lechuga, les dejé en su tierna intimidad. Me fuí a ... bueno, eso no tiene importancia y no viene al caso... Regresé cuatro horas más tarde, puse una cazuela con agua al fuego y abrí la nevera. "Qué, ¿cómo fue la cosa?" - "No ha estao mal, no ha estao mal", dijo con aire despreocupao, echando un vaho blanco tras chuperretear una zanahoria. (nunca entenderé cómo lo hace, aunque tampoco lo pienso mucho... qué coño, es una cabeza en una nevera).

Si hay algo que disfruto de manera especial, es cuando estoy con gente, sobre todo gente que va de sobrada (arggggggg), tras una bordería hiriente disfrazada de despiste, digo aquello de "Huys, dónde tendré yo la cabeza"... y se ríen como pavos, y yo más, que no saben ni de qué se ríen en realidad. Me encanta esa complicidad conmigo misma, ese mirarles a los ojos inexpresivos que no cuadran con la mueca forzada de sus bocas, y pensar "Idiotas... no os enterais de nada, de nada importante al menos... no oleríais una rosa ni aunque las raíces os salieran de las napias". Bah, gente corriente, gentucilla... ¿quién les necesita, teniendo una cabeza en la nevera...?

 

19 octubre

Eres una estrella

Buenoooooooo, qué día más bonito, ¿no? luce el sol sin achicharrar... cantan los pajaritos... el butanero me visita... ah, no, que es a la vecina...  cachisssssssss...

Hoy me he despertado con ganas de hacer limpieza... sip... me he quitado mi "pink banana pijamas" y lo he tirado al cesto de la ropa vieja. Quizá lo queme en Haloween, mira; he subido las persianas hasta arriba del to... apartado las cortinas y abierto las ventanas de par en par... que salga... que salga el aire viciado...

dios, qué bien sienta respirar aire fresco...

 
18 octubre

Si... una gran mujer


 

 
 
11 agosto

Muchas Felicidades, Wapo

Zorionak zurdoman, que cumplas muuuuuchos más... y yo que lo vea Fiesta Te dejo un regalito



  
(A ver si algún te animas tu ahora)
"Zorionakl zuriiiiiii, zorionak zuriiiiiiiiiii, zorionak zurdooooooooooo, zorionak zuriiiiiiiiiiii"



Desempolvo un viejo cuento para compartirlo contigo hoy. Espero que te guste, es una de mis historias favoritas.


… Se revolvía entre las cenizas, dando a su mirar y a su cara toques de eternas sonrisas…

 

Isabel había sido la chica más irritante que había conocido, con un humor más cambiante que el clima en las tierras del norte. No podía recordar si siempre habían discutido tanto; simplemente dejó de pensar en ello, pues nunca entendió los motivos, los tontos motivos que  hacían saltar la chispa de la confrontación. Y sin embargo, tenía una facilidad increíble para recordar con toda nitidez aquel baile; todavía se le erizan los pelillos de la nuca cuando, al cerrar los ojos, le invade el olor del champú de moras, y hasta le tiembla el pulso cuando decide de nuevo, en su mente, deslizar sus labios hasta su cabello y robarle aquel primer beso. Y sentir los brazos de Isabel alrededor suyo aferrarse un poco más, le dibuja la misma sonrisa de entonces, con la misma convicción que le acompañaría siempre, de saber que era allí donde quería estar, donde quería regresar desde donde quiera que se fuese: entre sus brazos.

 

Julián es un hombre esencialmente sencillo. Había conseguido en su vida una rutina casi británica, que le permitía aprovechar al máximo su tiempo. Con una mente privilegiada y una facilidad pasmosa para recordar sin ningún esfuerzo pequeños detalles, esto le convertía fácilmente en el centro de cualquier reunión de amigos, siempre con anécdotas graciosas que contar, más graciosas a medida que se iban empapando con whisky…

 

Necesitaba a sus amigos casi como al aire para respirar; era vital para él esas sesiones semanales de risas y whisky, esos retos para superarse semana tras semana con sus gracias, un subidón de adrenalina como si se tirase en paracaídas.

 

Y sin embargo, cuando miraba a Isabel a los ojos, aquella melancólica mirada, le devolvía de nuevo la tranquilidad de espíritu que tanto anhelaba. La quería muchísimo, la quiso desde siempre, antes incluso de contagiarse con su risa en aquella fiesta. Estaba convencido de que la quería más que a su propia vida, que hubiera intercambiado gustoso ante cualquier adversidad, de no ser por la obligación que él pensaba que tenía todo ser humano de vivir la vida al máximo, hasta sus últimas consecuencias.

 

La quería muchísimo, si, y sabía que ella también lo amaba. Se sentía tan cómodo con ella que no se dio cuenta en qué momento las discusiones empezaron a ser más protagonistas que las caricias, y los gritos sobrepasaron los halagos. Había vivido su relación tan seguro de sí mismo, tan convencido de que sería para siempre, que no supo que aquél sería el último beso que la daría, la tarde de otoño que la vio alejarse con una maleta en una mano y una pequeña jaula con sus agrapornis nigrigenis en la otra.

 

Días más tarde le dijeron que se había mudado de ciudad, que había encontrado un buen trabajo a varios cientos de kilómetros. Ese día, de regreso a casa se dejó caer en el sofá como un globo que se desinfla, se aflojó la corbata, se tomó dos generosos vasos de whisky, y por primera vez desde que la conoció, lloró… como un niño perdido en unos grandes almacenes… con ese nudo en la garganta que te oprime los pulmones, que te corta la respiración, que no te permite hacer otra cosa que llorar sin consuelo…

 

Allí estaba Julián, sentado en la mesa del salón, sin saber muy bien qué hacer. A un lado, una especie de vasija de barro, con motivos étnicos. Al otro, una caja de madera con un pequeño candado. Entre sus manos, un sobre con su nombre. Y frente a él una preciosa niña de 8 años. Apenas podía aguantarle la mirada, con esa melancolía tan familiar… que tanto daño le hacía ahora.

 

Una semana antes le había contactado un abogado y un representante de servicios sociales. Ellos le explicaron que Isabel había sucumbido finalmente, tras una lucha de cuatro años. Y que había dejado a su abogado la voluntad de entregar a su hija al padre. Le dijeron que si él quería, los servicios sociales se harían cargo de la niña, buscándola una buena familia para su adopción, y le dieron un plazo de siete días para conocerla y decidir entre esto o asumir él mismo su tutela.

 

No había vuelto a tener noticias de Isabel desde que por primera y única vez la lloró ahogado en whisky. Casi odiaba su recuerdo, pensando que ella habría vuelto a enamorarse, habría empezado de nuevo, se habría incluso casado. La buena de Isabel, con esa melena roja que le quitaba el sentido… que contrastaba tanto con su semblante ingenuo. Ella era capaz de ser la persona más borde del mundo si veía cualquier tipo de injusticia a su alrededor, y sin embargo el más nimio gesto podía despertar en ella una profunda ternura. Le gustaban los niños, los animales y las flores, y cree recordar que hubo  un tiempo que le escuchó cantar con su voz modulada, dulce, serena. Isabel… su Isabel… ¿quién podría estar tan ciego o loco como para no enamorarse de ella?...

 

 Él en cambio había intentado rehacer su vida un par de veces, convencido cada una de ellas que sería la mujer de su vida, pero sin pasar ninguna de una aventura de varias semanas. Así pues, había tenido todo el tiempo del mundo para hacer las dos cosas que más le gustaba: amenizar las fiestas de sus amigos y viajar. Sólo que ahora sus amigos se habían ido casando,  y ahora las fiestas eran cada vez más escasas, y además, y sobre todo, ya nadie le esperaba cuando regresaba, y los viajes los hacía solo.

 

Y ahora descubría que tenía una hija. Evidentemente, se había hecho las pruebas de paternidad, no fuera que se la quisieran colar; aunque no hubieran hecho falta realmente. Durante esos días, observó a la niña a hurtadillas, y no sólo descubrió en ella la esencia de Isabel; descubrió también rasgos suyos propios… la forma que Julia tenía de fruncir el ceño cuando se explicaba, tan seria… cómo agarraba la cuchara para comer… cómo movía las manos, con los dedos tiesos, al hablar… incluso esa forma de andar tan peculiar, debido a una deformación congénita de los pies… no había duda, Julia era su hija, no importa lo que hubieran dicho las pruebas…

 

Julia… sólo a Isabel, con esa venita romántica que le caracterizaba, se le podía haber ocurrido ponerle el nombre de su padre… a veces, al llamarla, se le escapaba una sonrisa, dándole la sensación que se llamaba a sí mismo; entonces, a Julia se le encendía la carita, le brillaban los ojos y se le pintaba una preciosa sonrisa en la cara, y a él se le helaba la sangre al ver a su lado una miniatura de Isabel. No, obviamente no podía quedarse con ella, no sabría qué hacer… si la hubiera conocido desde el principio, ya estaría acostumbrado, y si hubiera sido con diez años más, pues con un trabajo se podría independizar, pero así… con ocho años… ya no podría viajar, y le iba a cortar su libertad, y ¿quién era él sin su libertad? Y…

 

Sacó de nuevo el folio que había en el sobre con su nombre, y releyó la pequeña nota que Isabel le había dejado escrita:

 

“Hola, Julián, me imagino la sorpresa que te habrás llevado; si hubiese habido forma de evitarlo, créeme que lo hubiera hecho, pero las cosas no siempre salen como queremos, y a mi, por desgracia, se me han torcido mucho últimamente. Julia es una gran chica, pero eso a poco tiempo que hayas pasado con ella, ya lo habrás notado. Sé que no tengo ningún derecho a pedirte nada, no me siento con derechos, pero aún así te voy a pedir un último favor, decidas lo que decidas hacer con Julia. Te entregarán una vasija con mis cenizas junto  con una caja. Me gustaría pedirte que fueses con Julia donde nos dimos el primer beso y tirases desde allí mis cenizas mientras lees lo que hay en la caja, ya sabes lo tonta que soy para estas cosas. Te agradezco muchísimo este gesto, significa mucho para mi.  Recibe, y ojala puedas sentirlo, un beso muy grande con todo mi cariño. Isabel”.

 

-         “¿estás preparada, Julia?”

-         “Si”, contestó la niña sin mostrar emoción alguna.

 

Julián condujo con su hija hasta una pequeña montaña desde donde se veía toda la ciudad. El lugar le traía muchos recuerdos, demasiados… allí se prometieron amor eterno… allí se dieron su primer beso de novios… allí se pasaron horas mirando las estrellas, después de hacer el amor… y allí ahora, todo acabaría para siempre.

 

Se sentó al lado de Julia, poniendo su mochila en medio. En un silencio ceremonial, sacó la vasija con las cenizas de Isabel, y la dejó unos segundos en el suelo entre ambos. Miró a su hija, y le preguntó:

 

-         “¿quieres rezar algo?”

-         “Llevo días rezándola”, dijo con una mirada de reproche.

-         “Adelante, entonces; agarra la vasija mientras le quito la tapa”.

 

Julián desprendió la tapa de la vasija, pero no hacía apenas viento, así que sólo una mínima parte de las cenizas de Isabel se suspendieron en el aire. Julia la agarró entonces con las dos manos y la agitó, suave la primera vez, más bruscamente la segunda, pero nada, las cenizas se negaban a salir. Con los ojos llorosos le dio media vuelta, pero las cenizas de su madre cayeron a la tierra prácticamente en su totalidad. Miró a su padre con frustración, con nerviosismo, y como éste no sabía solucionar la situación, se levantó enfadada con el mundo, cogió su pequeño bolso y se encaminó hacia el coche.

 

Julián la siguió con la mirada un segundo, y sintió otro respingo en el corazón… recordó entonces la caja de madera, la abrió y descubrió varios sobres, ordenados cronológicamente; Sin comprender muy bien, cogió el primero y sacó las hojas que había dentro. Tenían fecha de noviembre de casi nueve años.  El corazón le empezó a latir deprisa… era cuando la vio por última vez…

 

“Querido Julián: no te imaginas lo que te estoy echando de menos y apenas nos acabamos de despedir. Me hubiera gustado tener fuerzas para afrontarlo todo contigo, para compartirlo con la única persona que quiero y estoy segura querré jamás. Pero tantas discusiones me han dejado sin fuerza, y no quiero ser un lastre en tu vida, así que me retiro humildemente, reconociendo mi derrota.

 

Mi querido Julián… vamos a tener un hijo… sé que tu no lo deseabas, que un hijo te cortaría las alas para poder viajar y ver esos sitios maravillosos que me enseñas en los libros… pero ¿sabes, Julián? Algún día ya habrás visto todos esos sitios… algún día te sentirás demasiado cansado para hacer de nuevo tu maleta… entonces quizá empieces a sentirte solo.

 

Por eso, mi querido Julián, para cuando llegue ese momento, me he propuesto escribirte todas las semanas, para contarte lo mucho que te quiero y te echo de menos,  y decirte cómo va evolucionando nuestro hijo, con la esperanza de que algún día tengas la oportunidad de conocerlo y quieras saber todo sobre él.”

 

Sus ojos llorosos buscaban en esa caja de madera… ¡no lo podía creer, había un sobre por cada semana que había pasado desde que Isabel se fue! Sus manos temblorosas iban abriendo sobres, y a trompicones iba leyendo pequeñas etapas de la breve vida de Julia,  entre frases de amor hacia él.

 

Dirigió su mirada hacia Julia de nuevo, vio su pequeña silueta alejarse despacio, con su bolsito en una mano y un peluche en la otra, y era como si viese a su querida Isabel años atrás. Cerró los ojos, con aquellas notas aprisionadas en sus manos… ¿Volvería a cometer el mismo error? ¿Seguía estando tan ciego como para dejarla salir de su vida sin más?

 

Y de repente comprendió… supo lo que Isabel  había sabido siempre… sintió su amor más que nunca, ahora que ya no estaba… y sonrió como hacía años que no sonreía.

 

-         “¡Julia, hija! Vuelve, ya sé qué hay que hacer”

 

Julia se dio media vuelta, mirándolo fijamente. Se secó las lágrimas y mucho más serena corrió junto a su padre.

 

Se sentaron de nuevo uno junto al otro. Julián cogió un puñado de cenizas y le puso una parte en las manitas de su hija.

-         “No te imaginas cuánto quería a tu madre. Tu también la querías mucho, ¿verdad?”

-         “Si”, contestó la niña, sonriendo levemente.

-         “Entonces vamos a recordárselo…”; y alzando las manos, arrojó las cenizas hacia el cielo, mientras gritaba… “¡Isabel, te quiero….!”

-         Julia le imitó, arrojando las cenizas que le había dado su padre mientras gritaba… “¡mamá, te quiero…!

 

Miró a su padre a los ojos y vio lo que su madre tantas veces le había dicho sobre él. Y comenzó a reír, abiertamente, y a coger más cenizas y lanzarlas al aire mientras gritaba su amor por su madre. Y Julián comenzó a reír también, sintió que había aceptado su paternidad casi sin darse cuenta, y estaba cada vez más convencido de cómo sería el resto de su vida, mientras contemplaba a su hija cómo se revolvía entre las cenizas, dando a su mirar y a su cara toques de eternas sonrisas…

31 mayo

Hojas secas

    

Caen las hojas secas.
Bajo el cielo de primavera
las hojas se desprenden hacia la yerma tierra.

La suave brisa no es capaz de distraerlas,
y se amontonan inertes,
esperando el sueño de la savia que no llega.

En mi norte queda su silueta,
la estéril rama recortada en cárdeno.
Impotente no pudo retenerlas,
dorados diamantes que caen impasibles,
entre reflejos de sol que no esperan.

Les regaló hasta su último suspiro,
quedándose ella misma ajada en el intento.
Sola... igual que el día que brotó del viejo tronco...

Un pequeño gorrión pasa de largo,
y ella extraña aquellos nidos de antaño,
fue... ... hace tanto...
... y se posa en un fuerte jazmín vecino,
con sus blancas campanitas asomando.

Y las hojas secas siguen cayendo,
a borbotones, mecidos desde el cielo.
Borbotones de amor...
Borbotones de amor... desarraigado.


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29 mayo

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27 mayo

Lo que ven mis ojos

  


Alli estaba ella, como si viniese de un pasado incierto pero sabiéndose allí. A su alrededor todo era extraño, y sin embargo aquel viejo colegio le hacía sentir un familiar pinchazo en su pecho. El aula destartalada aún conservaba un par de pupitres desorientados, la mesa tras la cual el maestro escondía sus miedos, y el gran pizarrón donde grandes fórmulas y frases caligráficas salvarían muchos futuros. Los grandes ventanales de un lateral dejaban entrar estelas de tenue luz que se colaban entre los árboles de lo que parecía un jardín trasero, y que dejaban latente el abandono de aquel lugar. Al otro lado, a su espalda, el otro lateral daba a un gran corredor balconado donde antaño, sin duda, estuvo la entrada princial.
 
En medio de su aturdimiento, comenzó a distinguir dos voces, poco a poco más claras. Dos hombres, en la esquina del fondo, conversaban acaloradamente. Debía ser importante, porque aunque parecían decir lo mismo, se respiraba cierta desilusión impotente, haciendo juego con el entorno. No distinguía bien las caras, pero por alguna razón sabía que algo le unía al hombre que daba la espalda a la pared.
 
Era evidente que no llegaban a ningún acuerdo, y como fin de la discusión, el otro le dio un pequeño empujón, que ante el imprevisto manotazo sin fuerza, cayó al suelo, quedando con la espalda apoyada en la pared. Y mientras se dirigía sin prisa hacia la puerta dejó caer un bote polvoriento que había en la mesa junto a la pizarra. El líquido que contenía comenzó a desparramarse, cercando poco a poco con precisión matemática al hombre que había quedado sentado en el suelo. La tristeza inundó su voz cuando le preguntó por qué se comportaba así. El otro hombre detuvo sus pasos un segundo, abrió su chaqueta y sacó lo que parecía un alargado encendedor eléctrico blanco. A ella, que lo tenía ahora enfrente, le dio miedo su mirada. Por un momento le pareció que le dedicaba la contestación, "esto te va a encantar", justo antes de darse la vuelta y encender con aquel artilugio el rastro inflamable que rodeaba a su amigo. E ignorando lo que dejaba atrás, alcanzó la oxidada puerta, y se fue.
 
Ella comenzó a sentir angustia, veía a su amigo entre las llamas pero no podía hacer nada para ayudarle. Y de pronto lo vio, protegiéndose la cara, saltando a la calle ropiendo una ventana. Corrió hacia la puerta, que ya estaba abierta,y se quedó en el mirador, como si contemplara un viejo duelo del oeste. A su derecha dinstinguió a su amigo, que se alejaba del pueblo cansado. A su izquierda, vio aproximarse al otro hombre, en una clara posición de ataque, con una gran lámina de cristal entre las manos, tomando impulso en una alocada carrera para alcanzarle con aquellos vídrios. Su angustia volvió, intentó avisarle... "corre...!! escapa... !!". Por fortuna, le vio alejarse ileso y perderse en el horizonte, dejando un rastro de cristales siguiéndole las huellas.
 
Entonces sintió miedo por ella, pero no parecía despertar el mismo interés que el hombre que había conseguido escapar. Respiró hondo, y cruzó la carretera hacia la acera de enfrente, esforzándose en mantener la calma y no llamar la atención. Vio aproximarse un pequeño grupo de hombres y mujeres con trajes oscuros y faldas rectas con otro extraño artilugio que despertó su curiosidad. Se pararon junto a ella, aunque no parecían reparar en su presencia. Sin mediar palabra, cada uno se situó rodeando aquella especie de aro metálico enorme, compuesto por varios aros unidos entre sí por algo similar a una redecilla igualmente metálica. Y como si fuese una prueba de laboratorio necesaria para probar alguna complicada fórmula física, empezaron a montarla, fijando unos aros sobre otros hasta donde daba de sí la tela. Pero cada vez que conseguían fijar el primero, al intentar hacer lo mismo con el segundo, una invisible protección lo desbarataba, y a ella le daba la impresión que el aro que habían conseguido fijar, en su caída era absorvido por el grupo de gente,  que se convulsionaba mientras algo les pasaba por debajo de los trajes desde los pies hacia la cabeza, liberándose en el aire. Y vuelta a empezar, a intentar montar aquella cosa, con la máxima concentración y precisión posible, trabajando a contrareloj...

Intrigada por este grupo de gente, apenas se dio cuenta que, un poco más alante, se habían acercado otros dos hombres. Igualmente bien vestidos, uno de ellos era sin duda el jefe... no sabía muy bien de qué... pero era obvio que tenía poder sobre todos los que allí estaban. Ignorando al grupo, no sin antes dedicarles una fugaz mirada de desprecio, le dio otro aro metálico exactamente igual al hombre que lo acompañaba, que misteriosamente, lo armó alrededor suyo hasta su cuello sin problemas. Entonces se acercaron otras dos personas que le ajustaron este último y le pusieron una capucha de saco en la cabeza,  fijándole una especie de pequeña cajita en lo más alto. Después, le fueron tumbando en una siniestra camilla, de la que salían varios cables hacia una máquina donde el jefe esperaba con una controlada impaciencia y su mano en un botón. Y a ella se le heló la sangre, cuando le escuchó decir sin compasión en su voz... "no te voy a engañar, esto te va a doler". El pánico se apoderó de ella, de alguna irracional manera sabía que todo aquello estaba relacionado con su amigo que consiguió escapar. Sintió la muerte planeando la ciudad, y salió corriendo mientras aquel hombre apretaba el botón.

Sin aliento y desesperada, llegó a una pequeña colina desde donde se veían las casitas del barrio en las afueras. Todos los vecinos corrían de unas puertas a otras, en clara voz de alarma. Todo el mundo le buscaba, su intuición le decía que estaba allí, pero nadie lograba encontrarle. De pronto, como entrando en un apacible trance, se vió a si misma llegando al barrio con su amigo, tranquilos, pausados, a refugiarse, pero no como quien lleva el peligro pisándole los talones. Ante sus ojos, también pasó la imagen de varias personas del barrio, a quienes acababa de ver segundos antes buscando entre las calles y que ahora empezaban a subir del pueblo despacio, charlando despreocupadamente. Distinguió entre ellas una cara conocida, una mujer que sabía dónde estaba su amigo. Nerviosa, comenzó a deshacer su camino hacia el pueblo, en un intento de cruzarse con aquella mujer y avisarla, avisarles a todos del peligro que se avecinaba. Pero por más que corría, por más que buscaba con su mirada en  cada recodo del camino, no consiguía tampoco cruzarse con ella.

Desconcertada, en mitad del polvoriento camino, con el corazón acelerado entre las carreras y el miedo, no sabía qué decidir, si seguir camino abajo hasta el pueblo, o volver a las afueras por si ya estuvieran todos alli. Y en medio de su desazón, escuchó una voz familiar que de nuevo le heló la sangre. Dirigiéndose al lacayo a quien habían manipulado con la máquina, el jefe le ordenó con voz firme: "Encuentra al muchacho. Es la única forma de encontrar a ese hombre, viendo lo que ven sus ojos".

Horrorizada, comprendió entonces que el muchacho era ella... y como un rompecabezas que se acabara de formar, todo empezó a tener un cierto sentido. Recordó vagamente su capacidad de desplazarse con la mente, de ver lo que pasa en lugares donde no está, de transportarse incluso en pequeños intervalos de tiempo. Por eso no la habían prestado atención, por eso ni intentaron atacarla, por eso ni siquiera se habían dirigido a ella, porque no estaba allí...Sintió de nuevo el aliento de la dama pálida en su nuca, y una irrefrenable tristeza al saber que si la cogían, no podría hacer nada, que sus ojos hablarían por ella, que impotente traicionaría a su amigo y los dos caerían.

Como pudo se recompuso, su instinto de supervivencia aún no le había abandonado del todo. No podía saber con certeza cuánto tiempo había transcurrido desde que vió sin estar al hombre de la capucha saliendo del pueblo en su busca. Decidió resuelta volver al barrio y buscar a esa mujer confidente que les sacaría del peligro a ambos. Para eso, debía encontrarse primero a sí misma. Entonces, un nuevo escalofrío le recorrió la nuca. Una duda se apoderó de su ser y le paralizó los sentidos. "Si he estado viajando... en el tiempo y el espacio... ¿dónde estoy yo ahora? ¿quién está viendo... lo que ven mis ojos?



17 marzo

Zorionak

16 marzo

Sentimientos

  
Sentimientos... qué cosa más extraña, ¿verdad?
Hay quien pasa la vida ocultándolos,  como si vivieran en un mundo aparte.
Los sentimientos nos hacen vulnerables, esquivos, temerosos.
Nos hacen fuertes en nuestra debilidad, y no nos damos cuenta.

Pollos.
He llegado a la conclusión de que somos pollos.
Eso si, no natos. Rodeados de una reconfortante cáscara.
Los peligros acechan más allá, podemos oirlos.
Pero siempre tenemos un culo que nos protege, así que, ¿a qué arriesgarse a picotear el huevo y asomar el pico?

Hay quien dice que los animales no tienen sentimientos, que sólo tienen instintos.
Yo me pregunto qué diferencia hay, qué pasaría si eliminásemos los sentimientos de nuestros genes y nos moviéramos únicamente por el instinto.
Quizá no nos inspiraría ternura esa pareja de ancianos que vemos pasear cogidos de la mano, les daríamos un empujón para pasar primero en nombre de nuestra juventud, o les daríamos unos golpes entre risas haciendo gala de nuestra agilidad y fuerza. Oops, eso creo que ya lo hacemos...

Tal vez respetaríamos los nidos ajenos, donde el resto de iguales se recoge para descansar y cobijarse, porque los habrían marcado, y aunque sentimientos no tendríamos, el instinto nos impediría adentrarnos en terreno ajeno. Pero vaya, parece que eso tambien lo hacemos.

Imagino que no entenderíamos a las demás personas, sólo nos alarmaríamos ante el olor de una que no conocemos, al aproximarse a nuestro territorio. Haríamos alarde de cualquier cosa, con tal de espantar al intruso. Esto me temo que sí que hacemos.

No nos tendríamos que preocupar de gran cosa, seríamos simplemente un peldaño más de la escalera. Comer, cobijarse, continuar la especie...

La vida es una cadena donde unos forman parte del menú de otros. Y el ser humano llegó y se encontró montado un inmenso restaurante de tropocientos tenedores. ¿de quién somos nosotros menú, quién nos devora, quién sacia su hambre con nuestras vidas?

Los sentimientos. Esas cosas tan extrañas, que nos deshumanizan tanto.

24 febrero

IMPORTANTE: CÁNCER DE LABIOS

Hombres: No dejen de pasar esta información para sus esposas, novias, amigas o colegas de trabajo.
Mujeres: Atención para la barra de labios que usan!!

La Dra. Elizabeth Ayoub , es médica biomolecular y emitió un alerta para barras de labios conteniendo plomo, que es una sustancia cancerígena. Recientemente la marca 'Red Earth' disminuyo los precios de R$67,00 a R $9.90 ! Por que? Porque contenía plomo.
Las marcas que contienen plomo son:
CLINIQUE
ESTÉE LAUDER
SHISEIDO
RED EARTH (Lip Gloss)
CHANEL (Lip Conditioner)
MARK AMERICA
MOTIVES
LIPSTICK
A V O N
 
Cuanto mayor el contenido de plomo, mayor el riesgo de causar cáncer. Después de hacer un test en barras de labios, fue constatado en los de AVON mayor nivel de plomo. Atención para esos pintalabios que supuestamente tienen una fijación mayor. Si el tuyo se fija mas, es debido al alto nivel de plomo.
 
Este es un test que puedes hacer:
 
1. Coloca algun pintalabios en tu mano;
2. Pasa sobre él con un anillo de oro;
3. Si el color del pintalabios cambia para negro, entonces sabes que contiene plomo.

Por favor, difunde esta información para todas tus amigas.
22 febrero

NO AL CIERRE DEL ARCA DE NOÉ, CÓRDOBA

El Arca de Noé de Córdoba teme por el inminente cierre de sus instalaciones por parte del Ayuntamiento. Rosa Aguilar y Andrés Ocaña no cumplen con sus promesas de buscar una nueva ubicación para el Albergue de la protectora de animales.
El refugio es objeto de las amenazas de los parcelistas ilegales de la zona que cuentan, una vez mas, con el apoyo municipal.


La Asociación para la Defensa de Animales y Plantas “Arca de Noé de Córdoba” está amenazada por una inminente Orden de Suspensión de actividad por parte de la Gerencia de Urbanismo de Córdoba.
Pese a que nuestro Albergue, situado en la Sierra de Córdoba en suelo no urbanizable, puede asimilarse por un lado a una instalación de utilidad pública o interés social que ha de emplazarse en medio rural, o bien por otro lado, a una explotación ganadera, ambos usos permitidos en suelo no urbanizable según el Plan General de Ordenación Urbana de Córdoba, la realidad, mas política que urbanística actual, no permite su legalización.

Desde el primer momento el Arca de Noé de Córdoba ha estado recibiendo amenazas y presiones por parte de los vecinos de las parcelas ilegales colindantes, lo que nos hace temer por el futuro y seguridad de nuestros animales, y la Gerencia de Urbanismo ha preferido ceder a las denuncias de los parcelistas por miedo a la perdida de votos.

El Albergue del Arca de Noé de Córdoba está destinado al refugio de los animales rescatados por la protectora sin constituir ningún tipo de negocio, y cuenta con todos los requisitos exigidos por la Junta de Andalucía para este tipo de instalaciones, así como con el correspondiente número de núcleo zoológico.

El Arca de Noé para evitar polémicas y enfrentamientos y en el ánimo de conseguir un futuro mejor para sus animales refugiados consulto con el Ayuntamiento de Córdoba la posibilidad de conseguir un nuevo terreno al que trasladar sus instalaciones. Con ocasión de las últimas elecciones el Presidente de la Gerencia de Urbanismo prometió un terreno municipal, promesa que se ha diluido y quedado en nada.

Si la Orden de Suspensión de actividad se lleva a término nuestros animales se verán de nuevo en la calle, o en el peor de los casos en la perrera municipal a la espera de su sacrificio.

A la Junta Directiva del Arca de Noé le parece incomprensible que el Ayuntamiento de Córdoba se ponga del lado de los parcelistas ilegales. No pedimos subvenciones, ni ayudas, solo pedimos que nos dejen continuar con nuestra actividad en el rescate de animales a los que se ofrece un futuro mejor fomentando sus adopciones.


La Asociación para la Defensa de Animales y Plantas “Arca de Noé de Córdoba” es una asociación sin ánimo de lucro, constituida legalmente y dirigida a la protección animal. Entre sus objetivos esta la lucha contra el maltrato y el abandono de animales, trabajando en su rescate. Así mismo la Asociación promueve la adopción de los animales abandonados, campañas contra el abandono y campañas de esterilización como medidas eficaces de control animal frente a la práctica del sacrificio realizada por el Centro de Control Animal de Sadeco.

ESCRIBE Y MANDA ESTA CARTA MODELO

Correos electronicos
Direcciones:

asesor1iu@ayuncordoba.es
cpd@ayuncordoba.es
urbanismo@ayuncordoba.es


Utilizar este Texto :

¡NO A LA SUSPENSIÓN DE LA ACTIVIDAD DEL ARCA DE NOÉ DE CÓRDOBA!

¡NO AL CIERRE DEL REFUGIO DEL ARCA DE NOÉ DE CÓRDOBA!

ROSA AGUILAR NO APROBAMOS TU ACTITUD DE ACOSO URBANISTICO A LA PROTECTORA DE ANIMALES EL ARCA DE NOE DE CORDOBA FAVORECIENDO A PARCELISTAS ILEGALES. LA CIUDADANIA ESPAÑOLA ESTA INFORMADA Y NO NOS VAMOS A CALLAR. SE NOS VA A ESCUCHAR.


La Asociación para la Defensa de Animales y Plantas “Arca de Noé de Córdoba” es una asociación sin ánimo de lucro, constituida legalmente y dirigida a la protección animal. Entre sus objetivos esta la lucha contra el maltrato y el abandono de animales, trabajando en su rescate. Así mismo la Asociación promueve la adopción de los animales abandonados, campañas contra el abandono y campañas de esterilización como medidas eficaces de control animal frente a la práctica del sacrificio realizada en el Centro de Control Animal de Sadeco, la perrera municipal, donde el año pasado se sacrificaron mas de 3.000 animales, y cuyo horario de 10 a 14 de lunes a viernes no facilita las adopciones.

El “Arca de Noé de Córdoba” está amenazada por una inminente Orden de Suspensión de actividad por parte de la Gerencia de Urbanismo de Córdoba.
Desde el primer momento el Arca de Noé de Córdoba ha estado recibiendo amenazas y presiones por parte de los vecinos de las parcelas ilegales colindantes, lo que siempre les ha hecho temer por el futuro y seguridad sus animales, y la Gerencia de Urbanismo ha preferido ceder a las denuncias de los parcelistas por miedo a la perdida de votos.

El Albergue del Arca de Noé de Córdoba está destinado al refugio de los animales rescatados por la protectora sin constituir ningún tipo de negocio, y cuenta con todos los requisitos exigidos por la Junta de Andalucía para este tipo de instalaciones, así como con el correspondiente número de núcleo zoológico.

Si la Orden de Suspensión de actividad se lleva a término los animales se verán de nuevo en la calle, o en el peor de los casos en la perrera municipal a la espera de su sacrificio.

A los animalistas de toda España nos parece incomprensible que el Ayuntamiento de Córdoba, regido por un partido de izquierdas presuntamente más sensible con la protección animal y medioambiental, se ponga del lado de los parcelistas ilegales que invaden la sierra con sus chalet y piscinas destinados a segundas residencias.


LOS ANIMALISTAS Y PROTECTORAS DE ANIMALES DE ESPAÑA QUEREMOS MANIFESTAR CON ESTA CARTA NUESTRO MAS ABSOLUTO RECHAZO AL COMPORTAMIENTO RETROGRADO DEL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA Y DE SUS REPRESENTANTES POLITICOS.
NOS PARECE MENTIRA QUE UNA CIUDAD QUE ASPIRA A CONVERTIRSE EN CAPITAL EUROPEA DE LA CULTURA EN EL AÑO 2016 SIGA PRACTICANDO EL ASESINATO EN SU PERRERA MUNICIPAL Y MANTENGA ESTA ACTITUD INTRANSIGENTE CON UNA ASOCIACIÓN DE PROTECCIÓN ANIMAL.

PEDIMOS UNA SOLUCION QUE PERMITA CONTINUAR CON SU ACTIVIDAD AL ARCA DE NOE DE CORDOBA.

FIRMADO.

NOMBRE……………………………………………………… DNI…………………….

 

 

12 febrero

"Sonó bajo la alfombra celeste un ánimo nuevo y musical"

 
El día había empezado como tantos otros,  con el insistente despertador recordándole sus obligaciones, su fugaz café mientras se enfundaba la chaqueta, y el rutinario beso a Malena con las llaves del coche en la mano. No es que la tuviera envidia, no era eso… parir no debía ser nada fácil a juzgar de cómo se quedó dos años atrás cuando tuvieron al pequeñín. Y ahora, con algo más de siete meses de embarazo y condenada a quedarse en casa de baja, su humor cambiaba repentinamente y provocaba no pocas disputas tontas, como la de la noche anterior. Pero en días como estos, tan crudos, tan de invierno, tan blancos… no le hubiera importado cargar él con la barriguita y quedarse al resguardo de la chimenea.

Llegó puntual al trabajo, como siempre, y enseguida se puso a funcionar: cartas, llamadas, supervisión del departamento… a mediodía tenía la reunión trimestral de delegaciones para programar la siguiente campaña, en el mismo restaurante donde primero comerían, a unos doce kilómetros de la ciudad. Mientras cerraba su maletín con la documentación que necesitaba y ordenaba de nuevo su despacho, antes de salir, impulsivamente, descolgó el teléfono…

- “Malena, cariño, soy yo… no soporto que estemos enfadados…”

- “Yo tampoco, Pablo, llevo toda la mañana intranquila… las hormonas me van a matar, y sé que lo pago contigo… soy una boba, Pablo, perdóname”

- “No digas eso, cielo, sabes que te quiero con todos mis sentidos… y si alguno me faltara, lo inventaría de nuevo para quererte más aún”

- “Pablo… yo también te quiero… por favor, no me hagas caso cuando me ponga así…”

- “Te prometo que voy a encargar doble dosis de paciencia… te quiero, mi reina”

- “Yo también te quiero… te espero esta noche para cenar junto a la chimenea, como antes…”

- “Si, eso me encantaría… hace tiempo que no lo hacemos… un beso, cielo, ahora debo irme”

- “Un beso, Pablo… recuerda que te quiero”

Cogió su abrigo y se dirigió al coche. La mañana les había dado un leve respiro y un tibio sol había hecho acto de presencia durante varias horas, pero ahora se había vuelto a ocultar y la nieve volvía a visitarles con timidez.

Llegó al restaurante y se unió a sus compañeros, y mientras esperaban al resto para pasar a la mesa, se tomaron unas cervezas mientras rompían el hielo con conversaciones intrascendentes y chistes verdes, lo normal en estos casos. Después de la comida, les pasaron a la sala de reuniones… grandes expectativas, nuevas aperturas de mercado, estrategias innovadoras… el panorama no podía ser mejor; por fin Pablo veía recompensado su duro trabajo, y aunque no podía ni se quejaba de cómo le había ido hasta ahora, tenía esa excitación metida en el pecho, confirmándole su presentimiento de que su vida no tardaría en cambiar radicalmente para siempre.

Terminada la reunión, y tras los abrazos y apretones de mano sonrientes, confiados en el trabajo  bien hecho, cada uno se encaminó a su coche, conduciendo de nuevo hacia sus rutinas.

Pablo se sentó al volante, dejó el maletín en el asiento de al lado, arrancó el motor y se quedó un instante mirando a través de la ventanilla los copos de nieve que ahora caían más descarados. Sonrió y pensó en Malena, siempre Malena… se imaginó cómo sería en apenas unos minutos, sentado con ella junto a la chimenea, con ese calor de hogar dejando el frío fuera. Volvió a sonreir, el solo pensamiento de Malena siempre le hacía sonreir. Se imaginaba rodeándola con sus brazos, con cuidado de no molestar su tripita. Le inspiraba tanta ternura la figura ahora cansada y abombada de su Malena… Se sentía tan afortunado junto a ella, que hasta esos pequeños enfados no eran si no una nueva oportunidad de renovar su amor, de volver a encontrarse, de conocer hasta el último recodo de la existencia del otro…

Metió la primera, marcó a la derecha, y volvió a la carretera que le conducía a su casa. Había estado nevando desde el mediodía, así que había que extremar las precauciones, si bien el tráfico era bastante fluido aunque un poco ralentizado. Poco antes de llegar a la curva, el coche que iba delante tuvo un pequeño patinazo… Pablo se asustó, y se vio obligado a dar un volantazo; desconcertado, empezó a sentir una caída al vacío envuelto en láminas blancas y verdes. De repente, sin poder hacer nada, ni moverse si quiera, comenzó a ver en su cabeza la película de su vida, como si desde algún lugar desde arriba la estuvieran rebobinando. Saboreó la cerveza de la comida, se entusiasmó con los nuevos planes de expansión, se irritó por la tonta discusión sobre el nombre del bebé, porque se habían negado a saber si sería niño o niña… se relajó bajo el sol de Roma con Malena, se emocionó dándole el sí quiero, se tranquilizó recordando sus brazos la primera mañana que despertó junto a ella… volvió a sentir la desazón en las noches de estudio por sacar la carrera, y las mañanas de resaca de su juventud… le dolió, en su cara y en su estómago, los puñetazos de aquella pelea por una chica cuando estaba en octavo… se reconfortó reviviendo los veranos en la playa con sus padres y hermanos… le picó todo el cuerpo, cuando pasó el sarampión a los nueve años… y los ojos, cuando le pusieron gafas a los siete… se sintió torpe como cuando aprendió a escribir, y le volvió a envolver la soledad del primer día de colegio… volvió a magullarse con las primeras caídas aprendiendo a andar, volvió a sentir la boca abrasando hasta casi dejarle sin sentido cuando sus primeros dientes se esforzaban en salir… volvió unos segundos a la seguridad entre los pechos de su madre, mientras la oía cantarle suave… para segundos después sentir aquella mano en su espalda que le arrancaba su primer llanto… sintió miedo cuando se quedó sin aire, cuando algo que no identificaba muy bien le iba oprimiendo el cuello, mientras la misma mano parecía empujarle hacia dentro. De pronto su universo se volvió diminuto, y el sonido opaco. Escuchaba a su madre, como a lo lejos, podía sentir su felicidad, su amor sin límite hacia él, y a su padre, que a veces le dedicaba unas palabras y le mandaba un beso a través de lo que parecía un inmenso océano espeso.

Y después, nada… la nada más absoluta… sus sentidos le abandonaron y se sintió flotar a través de una especie de túnel sin fin… perdió la noción del tiempo y no pudo hacer otra cosa que dejarse llevar… sus recuerdos, tan claros antes, se difuminaban hasta confundirse…

De repente, vio una luz brillante acercarse a toda velocidad… sintió el sol en todo su esplendor  calentándole tibiamente, y de nuevo tuvo la sensación de caer… Ante sus ojos empezó a vislumbrar una alfombra celeste, que le pareció la cosa más bonita que había visto en mucho tiempo. Atravesó una espesura blanca, sintió su cuerpo empapándose lentamente, y siguió descendiendo al compás del aire, entre una cascada de gotas de lluvia, con la dulce impresión de ser una de ellas. Sintió que algo tiraba de su cuerpo con fuerza, y se precipitó buscando esa energía como si de dentro de si mismo saliese un potente imán que había encontrado su polo opuesto. Comenzó a distinguir una voz familiar,  y sonó bajo la alfombra celeste un ánimo nuevo y musical, dejando atrás la opaca sensación del silencio que se alejaba, mientras sus sentidos se iban despertando. Supo que estaba en el camino correcto, que su elección había sido acertada. Tras un suave golpe seco, su diminuto universo volvió a envolverse de aquél espeso océano, a través del cual seguía escuchando esa voz familiar con ciertas notas mezcladas de esperanza y nostalgia. Intentó mover las manos para tranquilizar aquella voz y un amor renovado le inundó por todos los poros de su piel. Se acomodó seguro, y esperó… hasta que sintió una fuerza arrastrándole a través de algo que oprimía suavemente su cuello… luego, una mano en su espalda le arrancaba su primer llanto, que calmaba momentos después amparado en la seguridad entre los pechos de su madre…

- “Felicidades, Malena, tienes una hija preciosa y perfectamente sana… ¿ya sabes qué nombre le vas a poner?”

- “Paula… se llama Paula…”

05 febrero

la fortaleza de mis alas

36 blogs amigos de tres plataformas nos hemos unido hoy para contar un cuento en no más de 70 palabras. Al final encontrarán los enlaces a los otros blogs participantes, para que por favor lean sus versiones originales y las comenten


    


En el polvoriento bazar, pensaba en la fortaleza de sus alas, que habían participado en tantas guerras hasta que, en la fundición  alguien le dio aquella forma.

 

Una mañana, una humilde mujer entró, y le señaló…


"Mira, cielo". La pequeña autista, al ver el broche, esbozó media sonrisa que emocionó a su madre. Y allí prendido, el pequeño pajarillo metálico pensó que sus alas, ahora si eran realmente fuertes.

 



clip_image002 21 gramos de alma

Aire

clip_image002 Aire de Alhena

clip_image002 @ngelluz

clip_image002 Ankh

clip_image002 Ardilla Roja

Arena

clip_image002 Basileia

clip_image002 Cardenal Farenas

clip_image002 Fal-cão 

Gloria

Goibelurra

clip_image002 Goyo 

Irlanda 

Leo

clip_image002 Lola 

clip_image002 Ly

Mariolo

clip_image002 Metro 

Mimí

clip_image002 Mistik 

clip_image002 Neogeminis 

Nieves 

clip_image002 Not just a moustache

clip_image002 Paco

Pepe 

Pepi 

clip_image002 Perlita

S@gc

San

clip_image002 Sandra S 

Shao

clip_image002 Sherezade 

Shi

clip_image002 Silvia

clip_image002 Sinuhe




20 enero

Arriba esos corazonesssssss

16 enero

El Meme

el Meme¡¡

 Pos na, aqui tamos con esto del meme... a ver qué sale...

otorgado por   Shi

 

1- ¿Qué te motivó a escribir el blog?

Cosas de la vida... la curiosidad que mató al gato... una que no puede estar quieta... mariconea por ahi y se encuentra de repente con un mensaje de bienvenida a su nuevo blog... verdad verdadera, yoigo, digo, oiga

2- ¿Consideras que escribes bien?

Creo que si, a mi me gusto... joer... si hasta hay veces que me emociono, caguen la leche

 3- ¿Cuál sería un adjetivo (o varios) para describir tu blog?

¿la casa de Tócame Roque? Ah, no, que eso no es un adjetivo... y yo diciendo que escribo bien, jajajaja... hmmm... impredecible

4- ¿Has pensado a veces que se ha vuelto una obligación?¿Cuando?

Obligación, en el sentido de verme forzada a publicar algo por narices, nunca. Pero para intentar dar a conocer alguna información que he considerado interesante, o que de alguna manera haya querido implicarme personalmente, si...  en tres ocasiones, si la memoria no me falla: 1, un montaje antitaurino; 2, una entrada sobre la muerte de Rachel Corrie; 3, un comentario sobre el artículo de un periódico "polémica sobre el día del orgullo pederasta"... es que aquello fue mu fuerte...

 5- Seguro que hay blogs que no te gustan ¿cuáles? ¿Te atreves a mencionar uno en concreto y decir por qué?

No, no me atrevo...jajajajaja... no, la verdad que no hay ningún blog en particular que no me guste, cada uno aporta lo suyo. Pero una cosa si me "molesta", y es que aunque sea personal, no me gustan los que tienen la entrada restringida, o que no se pueda comentar nada, ah, y también, con todos mis respetos, eh... los que no tienen más que saludos en el libro de visitas


6- ¿Comentas a veces por obligación?

¿comentar por obligación? jajajaja... si no escribo por obligación... no, hombre, no, esto del blog es muy personal, tanto para publicar como para visitar y comentar. Lo más parecido a dejar un comentario por obligación, fue cuando hicimos la aventura del relato "sueños de un adorno de navidad", pero fue muy divertido, me resultó muy curioso ver cómo cada uno se ponía sus propias betaurrek para hablar sobre lo mismo... asi que, evidentemente, obligación no fue...

7- ¿Cuál es tu post preferido de este año?

jo... ¿y tiene que ser de este año? es que... sólo he publicao un pensamiento en alto esta noche, jajajaja... si se me permite ir atrás en el tiempo... hay dos relatos que me llenaron de una manera especial... diré, por ejemplo, "cuando miras tus manos"

8- ¿Cuál es tu blogger preferido?No valen preferencias afectivas.

¿Hala, no? O sea, que si digo el de mi novio, ¿no vale?
Me quedo con Shi, por supuesto

9- ¿Temes que algún día tu blog deje de atraer a la gente y dejen de comentar?

jajajaja... lo que temo es que algún día atraiga a gente... dios, qué responsabilidad, jajajaja

10- ¿Qué crees que no serías capaz de escribir?
Pues... no sé... creo que soy capaz de escribir de todo... otra cosa es que me divierta, y sobre todo, que lo borde...

11- ¿Piensas que un blog es una especie de terapia?

 Si... y no. Una terapia te la tiene que poner un profesional, perseguir un fin y evaluar los resultados para ver si se va consiguiendo. Amos, digo yo... Creo que un blog es más bien una vía para que la persona desnude su alma, con relatos, imaginación, música o estrellitas de colores, me da igual; cada uno ponemos lo que queremos, nada ni nadie nos fuerza, pero elegimos qué y cómo ponerlo, asi que...

 12- Una pregunta que te gustaría contesten tus lectores.

¿Cuentas a alguien, con una cervecita, lo que editas en el blog?

Invito  y  premio con el Meme a:

Izarra

Zurdoman

Marisa

Wikita

María de Blanco


15 enero

Las casualidades

Llevo dos días con una cantinela en mi cabeza. Una vieja canción que se ha empeñado en sacudirse el polvo y hacerme una visita. Me estaba volviendo loca intentando recordarla, estaba siendo casi obsesivo, porque sólo tenía un par de compases, y encima tenía equivocado el cantante, así cómo leches la iba a encontrar... pero sabía también que la tenía por algún sitio, y  cuando por fin hace apenas un par de horas la he localizado en una vieja cinta... primero, he sentido alivio, una persona no busca por matar el tiempo, busca para encontrar, asi que objetivo alcanzado, eso da una tranquilidad, oiga. Segundo, escuchándola en el coche, que es allí donde la tenía olvidada, me ha entrado la risa... por dios, si ni siquiera es un cantante al que haya seguido ni en los tiempos de "todo vale"... de hecho, la cinta en cuestión me la regaló una amiga, a la que perdí el rastro, y es un batiburrillo de canciones melódicas, está muy bien, a mi me encantó cuando me la mandó, pero esta canción junto con otra del mismo artista, son, siempre en mi modesta opinión, las típicas piezas que no te molesta escuchar pero no saldrías corriendo a hacer cola para comprar el disco, no sé si me explico...

Asi que me ha entrado la risa, cómo no me iba a entrar... he pensado... ¿por qué leches me viene esta, precisamente esta canción ahora a la cabeza, por qué me retumba el cerebro? ¿por qué se empeña en que le haga caso? ¿por qué esta  horterada, y no otra que marcara una etapa, si quiera un día en mi vida?

No creo en las casualidades, más bien pienso que todo pasa por algo... aunque muchas veces no sepamos verlo, o le busquemos la relación que no tiene o la que nos convendría que tuviera, y claro, así pasa luego que nos decepcionamos a nosotros mismos...

Sobre la canción en mi memoria, yo he sacado mis propias conclusiones, que seguramente serán erróneas, porque lo más seguro es que si preguntase a cien personas, cada una sacaría una conclusión distinta, así que tendríamos cien ideas distintas, luego todas han de ser erróneas, erróneas pero perfectamente válidas.

Pero eso es lo de menos... lo que importa es que hoy creo en mis manos, en su capacidad de aliviar el dolor y de dar amor... hoy sé que soy mi mejor refugio cuando la vida se empeña en volverme loca... hoy sé que soy tierna y fuerte, paz y bullicio, enigma y descubrimiento...
hoy creo que puedo volar, que puedo dar un paseo por las nubes o sobre el mar... hoy se me ha secado la boca y se me ha desbocado el corazón...

Y que nadie me diga lo contrario, oiga... que las teorías de los demás, aun perfectamente válidas como sabemos... para mi, hoy, son erróneas.
Una mujer como tu
A tu lado aprendí a encontrar la verdad de las cosas sencillas, del bien y del mal.
He aprendido a amasar el dolor y e amor de tus manos.
Fue tu pecho refugio donde ir a ocultar mi alocada cabeza, cuando iba a estallar.
Y he sentido a tus dedos andar por mis sienes callados.
Si alguien me preguntara ¿qué es una mujer? le diría que ternura y fuerza a la vez,
le diría que es la paz, la fe y el amor desatados.
Una mujer como tú, que sea capaz de hacerme volar, de andar sobre el mar,
de alcanzar la nube en que nunca antes estuve y besar el cielo, siguiéndote así.
Una mujer como tú, enigma total, fragancia del mal, pantera voraz
que reina en mi cama, que enciende la llama que abrasa este cuerpo.
¡Maldita sea mi suerte! !Cómo he llegado a quererte!
De esta manera tan loca, que se seca mi boca tan solo con verte.
¡Maldita sea mi suerte ! ¡Cómo he llegado a quererte!
Mi corazón se derroca, se para o desboca tan sólo con verte
de Braulio

 
23 diciembre

lamia



























Obra de Loreto Sanhueza



19 diciembre

Secretos de un adorno de navidad

26 blogs amigos nos hemos unido hoy para contar un cuento de navidad en no más de 80 palabras. Al final encontrarán los enlaces a los otros blogs participantes, para que por favor lean sus versiones originales y las comenten

   

Amanece en la pequeña aldea. La luz amarilla va cubriendo la nieve eterna del prado. Los niños corren a casa, los mayores cierran y aseguran todo. Ha llegado el mes de dormir, la música de cascabeles lo anuncia. Una mano se acerca en el cielo y comienzan  las sacudidas provocando la primera nevada. Atados a las camas para no magullarse, duermen profundamente, mientras les trasladan a la cima de la gran cueva de fuego, junto a un enorme calcetín rojo.


Enlaces a los otros blogs participantes:


Alexis (http://cid-1eeb04bbdc0d1343.spaces.live.com/blog/)

Alexis Castro (http://loscocos11.spaces.live.com/blog/)

Alhena (http://alhenaaveces.blogspot.com/)

Ankh (http://casadochorao.blogspot.com/)

Ardilla Roja (http://ardilla-r0ja.spaces.live.com/blog/)

Arena (http://ilfraile.spaces.live.com/Blog/)

Cardenal Farenas (http://parroquiadefarenas.blogspot.com/)

Elena (http://elenaepp.spaces.live.com/blog/)

Gloria (http://shidarta47.spaces.live.com/blog/)

Goibelurra (http://goibelurra.spaces.live.com/blog/)

Irlanda (http://irlanda1962.blogspot.com/)

J. Salvador (http://jsalvador1960.blogspot.com/)

Ly (http://lifgesell.blogspot.com/)

Mimi (http://xqsabes.spaces.live.com/blog/)

Monika (http://porsiempremonika.blogspot.com/)

Musa (http://musadeojostristes.spaces.live.com/blog/)

Neogéminis (http://neogeminis.blogspot.com/)

Nieves (http://cid-1a2bedbf724c2a55.spaces.live.com/blog/)

Pepi (http://pepinubeazul.spaces.live.com/blog/)

Perlita (http://lamiradadeungato.blogspot.com/)

Sandra (http://mipequenioespacio.blogspot.com/)

Sara (http://masdelomismo1.spaces.live.com/blog/)

Sherezade (http://sherezade-mimundointerior.blogspot.com/)

Shi (http://uffffffffsisisisi9.spaces.live.com/blog/)

Silvia (http://lavidaapesardetodo.blogspot.com/)

Sinhue (http://nolopiensesdosveces.blogspot.com/)





14 diciembre

un día como otro cualquiera

   
Como cada mañana, Lola apagó el despertador que le martilleaba la cabeza, devolviéndola del sueño a su monótona existencia. Una ducha rápida la terminó de despejar, aunque no cambió su realidad. Encendió la cafetera, puso unas rebanadas de pan a tostar, metió leche a calentar al microondas y fue al cuarto de los niños, a asegurarse que se levantaban.

-"Vamos, niños, vestiros y salir a desayunar, que se enfría"

Lola trabajaba en el turno de mañana en una empresa de telecomunicaciones, en atención telefónica al cliente. Al principio fue interesante, pero despues de dos o tres meses, las solicitudes y quejas se repetían, dejando a su trabajo el único aliciente de la paga al final de mes.

Se tomó su café y su tostada a trompicones, vigilando que sus hijos, de 9 y 13 años, tomaran su desayuno caliente. Terminó de arreglarse, y los tres salieron de casa. Camino a la oficina, los dejó a la puerta del colegio, cinco minutos antes de empezar las clases, como todos los días.

En el semáforo justo antes del cruce que llevaba a su oficina, Lola pensó en lo que haría al terminar su turno. No sería un día como otro cualquiera, ese día sería diferente, no iría a comer sola a casa, como era su costumbre. Ese dia iría a comerse un menú a un pequeño restaurante a las afueras de la ciudad, con unas bonitas vistas al lago.

La mañana discurrió sin contratiempos. Las mismas llamadas, los mismos trámites... Antes de dejar la oficina, Lola se retocó el maquillaje, pintándose los labios más rojos de lo que los había pintado por la mañana. Al salir, el conserje le silbó y ella le guiñó el ojo, sonriéndole mientras desaparecía tras la puerta.

Un cuarto de hora más tarde aparcaba su coche junto al restaurante del lago. Tras pedir una mesa para uno, siguió al camarero que, tras ayudarla con la silla, le entregó la carta de la casa. Lola encenció un cigarrillo, y con la carta abierta en sus manos, pasó la vista por todo el comedor. A su derecha, un par de ejecutivos con las corbatas flojas. Un par de mesas más allá, tres chicas... ¿del corte inglés?  y frente a ella, al fondo del comedor, un hombre solo, junto a la ventana, pensativo mirando al lago. Le pareció muy guapo, con sus ojos verdes, su nariz recta y sus labios carnosos. Su imaginación voló, y pensó cómo debía ser lo que la mesa le impedia ver de ese hombre. No podía apartar los ojos de él, y en poco tiempo, él le devolvió la mirada, junto con una sonrisa, una preciosa sonrisa que, como se había imaginado, dejaba ver una perfecta dentadura blanca. Lola sintió un escalofrío en la nuca. Instintivamente, se llevó la mano al pecho, y se ruborizó al notar sus pezones debajo de su blusa. El caballero se dio cuenta, y tomando su copa de agua mineral, tomó un sorbo, un lento sorbo, brindando por ella. Lola se ruborizó aún más y empezó a sentir calor. En un ataque de osadía, volvió a llevar la mano a su pecho, amasándolo despacio mientras se pasaba la lengua descarada por sus labios rojos. El hombre pensó un momento, mirando su mesa vacía, cogió su copa de agua, y se dirigió a su mesa.

-"Disculpe mi atrevimiento, señorita, pero he visto que está usted sola y me preguntaba... en fin, si le molestaría que compartiésemos mesa".
-"Por supuesto, caballero, me encantaría, además, teniendo en cuenta que el comedor está lleno..."

Él sonrió mientras se sentaba, mirando que apenas media docena de mesas estaban ocupadas. Ella aprovechó y se desabrochó otro botón de su blusa. Él se dio cuenta.

-"Bonita camisa"
-"Gracias, me la pongo sólo en ocasiones especiales"
-"Ah, qué bueno, y ¿hoy es una ocasión especial?"
-"Eso espero, que sea un día especial"
-"Por cierto, me llamo Alfredo. Encantado"
-"Yo me llamo Lola."

Comenzaron una charla sin dejar de mirarse. A Lola aquel hombre le despertaba su lado más vicioso, y estaba segura que él lo había notado. Cuando el camarero vino a traerles el primer plato, Lola se quitó el zapato, y con su pie empezó a acariciar a su nuevo amigo la pierna. Le sorprendió gratamente, lo vio en sus ojos. Así que siguió subiendo, hasta alcanzar la entrepierna. Allí se entretuvo un rato, disfrutando de cómo él se iba poniendo nervioso. Haciéndose el despistado, Alfredo dejó caer una cucharilla, y con la excusa de agacharse a recogerla, se deslizó debajo de la mesa. Lola, excitada por la sola idea de saberle debajo, apartó su falda y  separó las piernas. Alfredo acercó su cara, y ella volvió a sentir calor.

De nuevo sentado, Alfredo se acercó a Lola, susurrando...

-" Lola... tu ropita interior..."
-" Si... siempre salgo con ella en el  bolso... por si acaso"

Alfredo no pudo evitar la carcajada.

-"¿Sabes, Lola? Aquí también hay habitaciones..."
-"Pues yo ya he terminado de comer, no me vendría mal echarme un rato..."

Alfredo la miró con complicidad. Hizo una seña al camarero y pidió la cuenta. Ambos se dirigieron a recepción y pidieron una habitación para el día. Apenas cerraron la puerta, con el cartelito de "no molestar", y Alfredo la abrazó por detrás, asiendo con sus enormes manos los pechos de Lola que estaban ya muy duros.

-"Lola... Lola... estás caliente, ¿verdad Lola?"
-"Si", susurró ella, mientras le metía una mano debajo de su falda.
-"Hmmm... si... veo que eres una viciosa... te gusta hacértelo con desconocidos en hoteles, ¿eh?"
-"Si... es mi fantasía..."

Él le dió la vuelta  y la empujó suave contra la pared. Comenzó a besarla apasionadamente, lamiéndole toda la cara mientras le desabrochaba la blusa. Bajó su cara, y aprentando con sus manos sus pechos, comenzó a besarlos  y a lamerlos, iba de uno a otro mientras Lola simplemente se dejaba hacer. Siguió bajando, y su cara se hundió de nuevo entre sus piernas, como ya había hecho minutos antes en el comedor. Lola estaba enloqueciendo, la cabeza le iba a estallar de placer.

-"Ven aqui, viciosa mía. Ahora te toca a ti".

La cogió suave de los pelos, y lentamente la obligó a agacharse frente a él. Despacio, le bajó los pantalones, y comenzó a masajear lo que parecía que hacía siglos echaba de menos.

-"Si... así... qué bien lo haces, viciosa... hmmmm..."

Siguieron aquella locura en la cama, amándose sin tiempo, entregándose al puro placer.

Después de varias horas, desnudos en la cama, mirando hacia el techo, Alfredo encendió dos cigarrillos y le ofreció uno a Lola.

-"Lola... qué bien suena tu nombre... ha estado increíble, ¿verdad?
-"Sí... ha sido increíble"

Alfredo le miró con ternura. Paseó su mirada por el cuerpo desnudo de Lola. Su cuello, su pecho, su cintura, su ombligo... le acarició las mejillas, y le dió un beso largo...

-"¿Crees que podríamos repetirlo alguna vez?"
-" Claro, cielo, todo es posible", Lola le devolvió la caricia, perdiéndose unos segundos en aquellos inmensos ojos verdes.
-"Pero la próxima vez, te toca a ti elegir fantasía, cariño. Ahora, más nos vale vestirnos. Tenemos que ir por los niños, que en media hora, salen del colegio..."







12 diciembre

El amor

  

Ana posó el cucharón de madera, después de darle la última  vuelta a las vainas que terminarían de hacerse a fuego lentito. Luis decía que le gustaban más que las de su madre, que tenían algo especial, ese algo especial que Ana ponía en todo lo que hacía. Sonrió para sí, pensando que todo su secreto era un vasito de caldo natural con una cucharadita de pimentón y unas gotitas de limón donde dejaba que las vainas, medio hervidas, terminaran de hacerse lentamente.
 
A sus 42 años, Ana mantenía el  brillo adolescente en la mirada y un cuerpo que apenas había sufrido con los partos de sus dos hijos. Marcos, el mayor, era un chico responsable y bueno, y cómo no, el chico más guapo del mundo. Deportista como su padre, a veces a Ana le parecía ver a Luis en su hijo, ahora que tenía la misma edad que cuando se conocieron, allá por los años de instituto. Gloria había llegado varios años más tarde, casi nueve. Alegre e inquieta, Gloria era una niña con una curiosidad innata que le hacía reflexionar sobre todo lo que le rodeaba, preguntando sin pudor a quien tuviera más a mano.

En apenas un par de semanas celebraría sus bodas de plata con Luis. Recordaba perfectamente el día que se conocieron, en un partido de fútbol al que acompañó a su amiga, que andaba detrás de un compañero de equipo. En el descanso, los ojos de Luis se cruzaron con los suyos, y ella supo que su vida nunca volvería a ser la misma. Al final del partido, con la camiseta rota y lleno de barro, él se acercó a Ana con seguridad y la invitó a un café. La timidez le impidió pronunciar palabra alguna. Luis le dijo "con una ducha y ropa limpia, gano mucho, de verdad..." Ana sonrió abiertamente. En ese mismo momento se enamoró del que sería su marido, el hombre de su vida, un hombre cariñoso y bueno, que sabía cómo arrancarle una sonrisa y cómo compartir los silencios. Apenas había discusiones entre ellos, y es que, como él le había dicho en alguna ocasión, "eres ese trocito de mi mismo que me faltaba y que no sabía que no tenía".

Su trabajo como propietaria de una tienda de regalos le dejaba el suficiente tiempo libre como para ocuparse personalmente de su casa y sus hijos. Le encantaba su trabajo, pensaba que pocas cosas había más bonitas que hacer feliz a la gente, sorprenderles con un detalle pensado con el corazón.

Definitivamente, la vida había sido benévola con ella. Y sin embargo, a veces sentía nostalgia de aquella niña que se abrazaba a su peluche, mientras su madre le cantaba...
                     
                                "La sirena, la sirena
                                la sirenita del mar,
                                anda buscando a una niña
                               que se ha perdido en la mar.
                               La niña ya ha aparecido
                               sentadita en la arena,
                               con una gota de sangre
                               y en su corazón arena"

- "Mamá, ¿por qué hay que quitarle las hojas viejas al geráneo?"

Su pequeña filósofa le devolvió a la realidad. De rodillas en una banqueta, junto al fregadero, cuidaba el tiestito que semanas antes había plantado con su madre.

- "Porque esas hojas ya no sirven, cielo, están muertas. Y hay que quitarlas para que le puedan salir hojas y flores nuevas."

Gloria se quedó pensativa, mirando a su madre y luego al tiesto. Ana sabía que su mente estaba en plena ebullición.

- "¿Por eso se mueren las personas cuando son viejas, como cuando se murió el abuelo?

Ana sintió una pequeña punzada en el pecho. Adoraba a su padre, y su muerte fue sin duda el golpe más duro que había pasado en su vida.

- "Si, cielo, algo así. Como cuando el abuelo se hizo viejo y murió, para que tu puedas tener tu sitio."

- "¿Y por qué no podemos estar los dos en un tiesto más grande?"

- "No, corazón, aunque el tiesto fuese más grande, las hojas seguirían marchitándose, haciéndose viejas. En realidad, es un acto de amor, ellas ya han cumplido su misión en la vida, y la planta necesita hojitas nuevas."

Gloria terminó de quitarle las hojitas mustias, regó un poco la planta como le indicó su madre, y fue a devolverla al alfeizar de su ventana, donde le daba el sol casi todo el día. Pensativa, volvió junto a su madre, se sentó en la misma banqueta, y le preguntó despacio...

- "Mamá... ¿qué es el amor?"

Ana  miró a Gloria con ojos nostálgicos y le dijo:

- "Bueno... hace tiempo, en una película, decían que "amar significa no tener que decir lo siento", creo que es una buena definición, ¿no te parece? Hacer cosas por cariño, porque quieres a una persona, porque quieres su bien y no le harías nunca nada de lo que podrías arrepentirte"

Gloria le miraba a los ojos, pensativa, reflexionando sobre lo que su madre le acababa de decir. Ana sonrió, complacida, pensando que le había dado, de forma sencilla, una de esas lecciones sobre los misterios de la vida.

- "Anda, cielo, vé a poner la mesa, que tu padre y tu hermano deben estar a punto de llegar".

Gloria se bajó de la banqueta, caminó despacio unos pasos y se volvió de nuevo hacia su madre.

- "¿Sabes mamá? no tener que decir lo siento... está bien... pero si te arrepientes, es porque sabes que haces algo que no está bien. Yo creo que le falta algo, que estaría mejor si sabes decir "gracias"; si, eso es... gracias..."

Se dió la vuelta resuelta y se dirigió hacia la alacena donde guardaban los platos. Ana volvió a perderse en sus pensamientos, mirando por la ventana. Apareció un coche y de él salió Luis, que la saludó con la mano, y le lanzó un beso cerrando los ojos. Por la izquierda, como un torbellino, vino corriendo Marcos, jugando con su pelota. "a ver si la paras, papá". Y haciendo un par de pases, ambos terminaron abrazados, riéndose y lanzando besos a la ventana. De pronto Ana comprendió que la lección se la había dado su pequeña filósofa. Sus ojos se empañaron y su corazón no podía pensar en otra cosa. "Gracias, Luis, por quererme, por dejar que te quiera, por nuestros hijos, que son lo más maravilloso del mundo; Gracias por estar en mi vida, por llenarla, por darla sentido..."

Detrás de ella sintió los pasos de su niña, que se acercaba corriendo a su madre. Apenas le dio tiempo a darse media vuelta. Gloria se aferró a ella, la abrazó por las piernas, con los ojos cerrados, y con su amplia sonrisa, simplemente dijo
"Gracias, mamá".